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Osteoporosis y fractura cervical

La osteoporosis es una enfermedad esquelética en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Así, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades que existen en su interior, son más frágiles, resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad.

La osteoporosis se denomina epidemia silenciosa porque no manifiesta síntomas hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezcan fracturas.

Esta enfermedad afecta principalmente a mujeres después de la menopausia, aunque también puede hacerlo antes o afectar a hombres, adolescentes e incluso niños. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica en su vida.

Las fracturas más frecuentes son las vertebrales, las de cadera y las de la muñeca.

La cementación vertebral es un tratamiento contra el dolor, que consiste en introducir de manera percutánea cemento dentro de una vértebra fracturada, a través de una cánula.  Previamente se intenta la corrección de la deformidad vertebral mediante el uso de unos balones hinchables.

¿Quiénes pueden beneficiarse?

La cementación vertebral están indicadas en pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas dolorosas , cuando no se toleren o estén contraindicado el tratamiento con corsé. Otras indicaciones serían las lesiones tumorales como por ejemplo el mieloma múltiple o ciertas metástasis.

En el caso de fracturas este procedimiento esta indicado dentro de los tres meses siguientes a la fractura (fractura reciente).

¿Cómo se realiza?

Es un procedimiento mínimamente invasivo, se realiza en quirófano de forma ambulatoria, generalmente bajo sedación y anestesia local. Se emplean incisiones de menos de 5mm sobre la vértebra . Utilizando un balón que se introduce a través de una cánula, para crear una cavidad dentro de la cual se inyecta el cemento.

¿Cómo es el postoperatorio?

Habitualmente los pacientes permanecen 2-3 horas en reposo en cama después del procedimiento, y abandonan la clínica el mismo día tras la intervención. El paciente puede volver a realizar una vida normal alrededor de las dos semanas después del tratamiento, en función de la patología.